QUINCE MINUTOS DE FAMA
TEMPORADA ALTA
BERTA LR: TEMPORADA INTERNACIONAL, BUENOS AIRES – 10 AL
18 DE ENERO DE 1970
Un auto sport impulsado por un DFV y construido en argentina suena imaginativo, pero el de Oreste Berta fue lo suficientemente bueno para darles un susto a los Porsche y a los Alfa.
"Motor
Sport" Magazine - Agosto 2003
Autor: Tony Watsop
Tres
eventos, tres abandonos. No son las credenciales más adecuadas
para cualquier auto de carrera, pero durante su efímera
presencia internacional, el Berta LR llamó la atención
en la calle de boxes ya que eclipsó a algunos de los máximos
autos sport oficiales.
El concepto de construir un auto sport totalmente argentino fue
sembrado en la mente del ingeniero Oreste Berta (Nota del Webmaster:
Oreste no es ingeniero diplomado) por el mismísimo Juan
Manuel Fangio.
Berta solía poner a punto Renaults a lo largo de los años
sesenta, y para 1969 ya construía sus propios automóviles
de turismo en “La Fortaleza”, su taller. Fue a partir
de aquí que él y Fangio combinaron la inscripción
de tres automóviles Torino en la Maratón de la Ruta
de Nürburgring, en la cual uno de los autos llegó
muy cerca de la victoria.
El proyecto LR nació mientras Berta estaba con Fangio en
otro viaje por Europa, en Suecia para la apertura del Mantorp
Park. Estaba también Patricio Peralta Ramos cuya familia
era dueña de La Razon, un periódico nacional en
Argentina (de allí la designación LR del coche).
Él quería entrevistarse con los dueños de
equipos europeos para alquilar un auto para los pilotos locales
en los 1000Km de Buenos Aires de 1970, pero Fangio sugirió
a Ramos construir un auto en Argentina.
“Ramos preguntó si nosotros podríamos crear
un prototipo Grupo 6. Así es cómo empezó,”
rememora Berta. “Recuerdo que, volando a casa estaba yo
preocupado por cómo reaccionaría el padre de Ramos.
Por suerte, la consideró una buena idea. Después
de todo ya se había pedido un Cosworth DFV.”
El LR consistía en un chasis tubular con el Cosworth abulonado
detrás, casi todo hecho en casa. Un diseño asistido
por computadora se usó para la suspensión del automóvil,
y Berta produjo incluso su propia carrocería, redondeada
y perfilada, en su taller.
El propio Berta condujo el auto en su primera prueba, en Alta
Gracia al final de 1969, y tuvo suerte de salir caminando de un
choque significativo. “Iba bien, aunque comenzó a
ponerse un poco inestable ,” dice. “Entonces un componente
de la suspensión se rompió, lo que provocó
mi grave accidente.”
Sin pausa alguna, el equipo alistó el auto para más pruebas en Buenos Aires, el sitio de los 1000 Km no puntables de ese año. El infortunio golpeó de nuevo cuando Oscar Franco se despistó por un aguacero súbito y pegó duro contra las barreras. Él quedó fuera de carrera durante algún tiempo, así que se llamó a Carlos Marincovich para unirse a Rubén Luis Di Palma. Al recién llegado le gustó inmediatamente el LR.
“Recuerdo que un día hablando con Pedro Rodríguez acerca del auto, él estaba sorprendido de que usara un motor Fórmula Uno,” evoca Marincovich. “Él pensaba que un motor con esas características no era ideal para un piloto en una prueba de larga distancia. Pero era magnífico para manejar, muy predecible.”
Los 1000 Km de Buenos Aires serían la prueba debut del automóvil, el primero de dos pruebas sport que constituirían la revivida Temporada Internacional. El Berta enfrentó los Alfa Romeo y el Matra oficiales, y también dignos Porsches y Lolas T70 particulares.
Pero Di Palma dio todo lo suyo y sorprendió a locales y visitantes por igual marcando el tercer tiempo más rápido (de 26 autos) en clasificación. Sólo el Porsche 917 de Brian Redman-David Piper y el Alfa Romeo T33/3 de Andrea de Adamich y Piers Courage fueron más rápidos.

Di Palma (2) leads Courage (6) and Gregory (30)
Luego, en carrera, Di Palma mostró que no era sólo una estrella fugaz manteniéndose tercero hasta detenerse en los pits cuando sintió que había algo suelto. Entonces se retrasó, remontó hasta el séptimo lugar, pero se detuvo nuevamente por la misma razón, esta vez para abandonar.
Las vibraciones del motor V8 habían sorprendido el equipo. “Al parecer, eran las vibraciones las que habían aflojado los pernos de la suspensión trasera que se fijan a la caja,” dice Berta. “Fue entonces cuando conocimos el Loctite, gracias a los mecánicos de Alfa Romeo con los que habíamos hecho amistad. Con este producto, no tuvimos que preocuparnos nunca más de pernos sueltos.”
En las 200 Millas del siguiente fin de semana, el LR incluso mejoró. Di Palma sube a segundo y comparte la fila delantera con el Alfa de Courage. A la salida, sin embargo, Masten Gregory lanza su Porsche 908/2 pasando a Di Palma y toma la delantera. Courage avanza y gana la batería, seguido por Gregory y Di Palma. Pero el Berta había batido al Alfa de Nanni Galli y al Matra de Jean-Pierre Beltoise.

Di Palma estrecha la mano de Jackie Stewart, antes del debut del Berta LR en Buenos Aires.
La gloria estaba al alcance. Marincovich tomó el volante en la segunda batería, pero las esperanzas de otro resultado bueno se acabaron en el giro 11, cuando se despistó en la curva a la derecha detrás de los boxes.
Aun así, el Berta había dejado una buena impresión en los europeos. “Tiempo después recibimos una oferta de los organizadores de los 1000 Km de Nürburgring para correr allí al fines de mayo,” dice Berta. “El dinero ofrecido en principio ayudaba, pero todavía estábamos muy cortos de fondos.”

Oreste Berta atiende al auto en las 200 Millas de Bs. As.